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Entradas

Contingencia, según Agamben y Melville

Hay ese recuerdo que rescata el lugar del asombro, el vivir en toda su potencia que es justo su im-potencia. Existe el derecho a poder no ser. Sin llegar, sin apenas llegar.  Escribe Agamben, citando a su vez a Benjamin: “Benjamin expresaba en cierta ocasión la clase de redención que encomendaba a la memoria a modo de una experiencia teológica que el recuerdo hace con el pasado. Lo que ha sido establecido por la ciencia, escribe, puede ser modificado por el recuerdo. El recuerdo puede hacer de lo incumplido (la felicidad) algo cumplido, y de lo cumplido (el dolor) algo incumplido. Esto es teología, pero es que, mediante el recuerdo, hacemos una experiencia que nos impide concebir la historia de un modo ateológico, al mismo tiempo que nos impide absolutamente escribirla con conceptos teológicos . El recuerdo restituye al pasado la posibilidad, dejando irrealizado lo ocurrido y realizado lo que no ha ocurrido. El recuerdo no es ni lo ocurrido ni lo no ocurrido, sino su potenciamien...

Entre el azul y el verde (entre la conciencia y la acción)

Imagen de la película El eco, de Tatiana Huezo Hay una anécdota real en la que avisan a Lama Yeshe que ha finalizado hace ya un largo rato el horario del discurso que estaba dando y no quedaba nadie escuchándolo, a lo que él replica: "¡Nadie que ustedes puedan ver!" Hay cosas que llevan impresa la huella de una entrega que se desentiende de una productividad visible. Si no entendí mal,  Derridá decía algo así como que el "don" en el fondo es imposible, pues en cuanto se es consciente del gesto, el "dar" ya está desvirtuado por cierta deuda o intercambio, aunque sea solo el ligero resto de satisfacción. ¿Será posible la dirección contraria? ¿Tocar la experiencia como algo previo al individuo?  Quizás en el concepto de hospitalidad, Derridá esté apuntando hacia esto. La intención de acogida da lugar a la casa, y no al revés, pues la hospitalidad que surge de la propiedad está pervertida.  "Esperar sin estar esperando, aguardar [...] al visitante inesper...

Lana de voz

 

Callar en la mirada

La oración de Narciso

Ahonda la mano la entraña del vaso y vuela el cristal que mira. La gracia estremece contra el labio un roce tan fresco y manantial que ahora comienza todo. Diminutas esquirlas de realidad construyen el mundo con paciencia                                         humilde                                         paso a paso,  como si la ternura fuera el origen del universo. Hay brisas que llegan de oriente. Y un murmullo de voces salpica de nube las calles del mercado. Telas, vasijas, tintineos de sol reflejado. Cuentos y alboradas. Todo el futuro sucede y abre el instante, y se suelta el universo de la mano que sostiene con suavidad el cristal. Bebes. El aroma de las especias cruza bajo los arcos encendidos de color y una alegría     ...

La belleza y el agua

Ese punto a la izquierda donde se inicia la brizna,  donde anida el pájaro y canta su deseo en altas horas de luz.  ¿Qué hacer?  Abierto el corazón, miras en la distancia a punto de sucumbir.  Ven,  regresa en las palabras  destruidas.  Entrega antes las manos, el susurro, el sabor ácido y la mordedura.  La ondulación del vestido en las colinas, la brisa, y la luz tan alta como el ciprés. El precio en los rastrojos del verano. Entrega la desolación.  El ritmo, la rima y la armonía, y el refugio bajo la ventisca, cerca de la nieve.  El precio en la muerte de los peces que miran.  Entrega la espina.  Hay un zorzal vivo aún y vísceras.  Es sencillo ser otro a veces, pero ¿nadie?  Bueno, quizás mirar.  Miras, solamente miras  y no te atreves a nombrar la risa imperceptible del camino cuando te acompaña.  ¿Quién escucha inmóvil en tus pasos?  Ese punto a la izquierda donde se inicia la brizna o algo de...

Ojalá: una reflexión en torno a la imagen poética

Independientemente de que nos sea posible o no acceder a la continuación de la carretera, sentimos que, ajena a nuestra posiblidad de verificación, la carretera continúa… y nuestro pensamiento no termina nunca de desprenderse de ese… un poco más allá que lo ata y configura. Sin embargo, lo único real es lo que en el aquí se muestra... este lado. Se muestra una imagen que consiste únicamente en esto que se ve en ella. No hay más allá en la imagen. A este lado percibido , pertenece el vivir: una cierta manera de entender el vivir sin final al mismo tiempo que sin continuidad . Esa es la paradoja, la fricción de dos intuiciones que se niegan, y al negarse, abren el espacio “entre”   que somos: la abertura . El “entre” consigue abrirse a veces mediante una buena imagen. En esta composición se puede percibir el contraste de una masa triangular oscura en la parte derecha, tierra , frente a una masa de claridad enfrente, cielo , delimitando la fricción de una línea que parte oblicuamen...

Los viejos creyentes (Vasili Peskov, Editorial Impedimenta)

  Los viejos creyentes (Vasili Peskov, Editorial Impedimenta) es un libro cuya lectura cuesta dejar cuando se empieza. En 1937 un matrimonio cristiano ortodoxo ruso siente peligrar sus rituales y viejas creencias. Hay sobre eso toda una historia de más 300 años, que se puede consultar en internet.  Ese matrimonio se aisló del resto del mundo con sus hijos, de por vida, en un paraje inhóspito de la taiga siberiana, a doscientos kilómetros del lugar más cercano habitado por seres humanos. Durante cerca de cincuenta años vivieron sin contacto alguno con el mundo. Querían preservar intactos sus rituales y la pureza de sus creencias. Dicho así, podríamos pensar en alguna especie de fanatismo, pero se descubre algo muy distinto cuando uno entra en su isla de supervivencia y precariedad, entreverada por la devoción.  Algo intacto dentro de sí mismos, no expresado, lo permea todo. Su don, lo que yo considero su don, no fue quizás la creencia, que es algo exterior, ot...

Sin amor, película de Andréi Zviáguintsev

  Cuando se estrenó en 2017 la película Sin amor del ruso Andrey Zvyagintsev, algo me atrajo poderosamente en las críticas que estuve leyendo sobre ella, pero a la vez un recelo incómodo e impreciso me hizo postergar siempre el momento de verla. Hasta anoche, cuando finalmente la vi. Hay una historia familiar concreta y hay una biografía conflictiva. Pero la película es mucho más que una biografía. Hay un contexto social concreto: la Rusia de Putin de 2012 y su conflictividad latente en múltiples sugerencias. Pero la película sigue siendo mucho más. Como buen objeto artístico, desde el hecho individual de unos personajes aprisionados y movidos por su contexto histórico y biográfico, emerge el alma de cualquiera, arrastrada el alma por la propia biografía, a la vez que por este contexto común del bien iniciado ya siglo XXI, una de cuyas manos nos roza… Digo que una de las muchas manos de este siglo o de la propia biografía, que más da, deja...   ...

El ritual sagrado del gesto: La trinidad, de Andrei Rublev

  Me fui separando poco a poco de los rituales y de la oración, gestos que iban quedado desvalorizados. Ocurrió así… supongo que como a otros muchos. Sin embargo, tengo más de trescientos años, y a estas alturas algo en mi interior está exhausto, extremadamente cansado de buscar. No puedo volver adentro, al ritual de la oración, porque eso ya me quedó bien claro a lo largo de todo este tiemmpo. Destruí la confianza en lo inmaterial, en cualquier tipo de manifestación que rozara lo espiritual: aquello, de aquella manera, no podía dar más de sí. Ahora voy camino de destruir los últimos restos de confianza en la materia. Puede que me lleve aún algunos siglos más, si es que se diera la oportunidad. Y será inevitable, ya tampoco da más de sí. Creo que cuando a uno y otro lado de mis pies solo quede abismo en esta cuerda floja, cuando haya comprendido que nada adentro y nada afuera tiene la consistencia suficiente para sostenerme, quizá entonces estaré preparado para mirar “...

Kaili blues, de Bi Gan. Un plano secuencia que es un río

  Volveré a verla, pero quiero escribir ahora justo cuando acaba, y todavía suena la canción y el tren se alarga atravesando el túnel bajo los créditos. Hay cierta leve alegría que nace... ¿desde dónde? Parece el brote verde de ayer junto al camino, naciendo entre el ramaje tan gris y despoblado de la higuera, también ella en este borde de un invierno que ya comenzó a brotar otra vez por todos lados. Hablo de un filme que es un poema inmensamente verde atravesando el deterioro. Hablo de un filme lleno de relojes, como un poema del tiempo. Justo una cita sobre el tiempo del Sutra del diamante lo encabeza. La primera hora es así. Atraviesa el deterioro, las afueras de una ciudad nuestra, reconocible en el interior, todo lo que está oxidándose, enmoheciendo, en los bordes de un puñado de vidas. Pero hay que desistir de la trama con sus tiempos consecutivos. Lo dice el Sutra al comienzo. Uno ya ha desistido de la trama al final de la primera hora y, por esa razón, puede ...

La trama

  Comienza a mostrarse la trama de los olivos. Dentro de mí, la palabra “trama”, está invariablemente asociada a la voz de mi padre, y a un impreciso gesto suyo calibrando, en la calidad de la floración, la futura cosecha. Las inflorescencias recién brotadas se convertirán pronto en flores. En algunas de esas flores surgirá un ínfimo botón verde como la cabeza de un alfiler, arrojado hacia el fruto final de una buena o mala cosecha. En su origen “trama”, conectada a otra hermosa palabra, urdimbre, alude a un entrelazamiento “textil”. Luego, metafóricamente, el lenguaje ha nombrado así la floración de algunos árboles. Y ha trasladado también el mismo nombre a ese otro entrelazamiento que ocurre entre las partes de un asunto o argumento. Igual que la trama de un asunto busca su desenlace, y de la misma manera que la floración persigue su fruto, la mente segrega continuamente los hilos del pensamiento. La mente fabrica su propia trama, arrojada en busca siempre d...

Lejos y cerca

El camino de la Fuente Alta conduce más allá del comienzo... Hoy, yendo por él, la blancura animal de la nieve tendida en el aire, derramaba todo el frescor de su lejanía dentro de mi. Recuerdo al niño saltando de piedra en piedra junto al camino. La mirada entonces no llegaba hasta la sierra nevada de enfrente. Pero sí recuerdo las manos de mi padre bajo la fuente. Ellos nos dieron agua fría en la vasija de sus manos adultas ásperas y fugaces, torpes ya para la ternura…. Hay días como este, en los que la mirada confunde lo que está lejos con lo que está cerca. La distancia se tiende como un lugar irrenunciable, abierto, sin bordes... Y emerge la ternura, toda la ternura agazapada en la piel reseca...    ...bajo la aspera edad y cada circunstancia,   y nos alcanza con su paso lento la nieve por los caminos del agua. Se echan de menos aquellas manos expertas en acequias y fuentes en nuestra tierra. Parece que la Fuente Alta en época romana surtía unas termas de grandes pr...

Encuentro

Quien habla así a medio nacer cruzó la noche arada y su tierra. Quien llega y florece asomado sobre el alero de la casa amarilla. Quien se dice y va en la piel a tientas. Pisadas o espigas de cereal nuevo. Nada que traer a este encuentro. Abiertas las manos vacías de forma que haya sitio y lugar.

Entre las voces, una: de la selva de Herzog a García Lorca

El cineasta Werner Herzog escribió mientras rodaba Fitzcarraldo en la selva amazónica un diario que muchos años después publicó bajo el título de Conquista de lo inútil. La mirada va posándose en la exuberancia contradictoria de la selva. Lo raro, lo desmesurado, lo mínimo, lo frágil, lo bello y lo atroz entremezclados. Bajo la perplejidad, Herzog se siente tomado por la voz. La escritura en los cuadernos, en circunstancias que rozan lo extremo a veces, surge sin pretensiones, de manera natural, como una continuación de la mirada. Como dice el propio autor: “un conjunto de paisajes interiores nacidos del delirio de la selva” Le ocurre a cualquiera. Algo dentro empuja alguna vez a tomar el lápiz y dejar constancia del asombro. La capa de rutina con que la costumbre suele cubrir nuestra mirada, allí se cae. Entonces, con la perplejidad a flor de piel, el ritmo de fuera despierta el interior.  Hay un entrecruzamiento. Siempre la doble dirección entre el dentro y el afuera. La poe...

Un decirse el mundo en la mirada: de Parménides a Goethe.

Una palabra que va al encuentro nombra de alguna manera lo que somos, y así, mientras cruzo lo ocioso y sagrado de esta semana santa, voy pensando la existencia como un ir diciéndose las cosas:  ...un decirse que en el fondo supone la continuada renovación de nuestra conexión con el mundo, momento a momento. Y es que el decir ocurre sin cesar, no hay silencio en la mirada, porque ella reúne y conecta cada cosa con otra: la brisa con las hojas; la luz de un sol de invierno con la piel, aquí junto a la ventana, y allí enfrente donde la hierba. Y así todo lo innumerable ocurre, según brota la existencia mientras se da el percibir. Ocurren, suceden innumerables entrecruzamientos, a poco que uno acuda a la escucha. Por ejemplo, esta mañana, Parménides... recortado a partir de una cita que conservo en una vieja libreta, acude y se conecta a la Teoría de los colores de Goethe. Dice la cita de Parménides: “según cada cual tiene la mezcla de sus miembros múltiplemente errantes, así se insta...

La cura

Están los cinco sentidos. La sensación pone en contacto, nos saca del interior, nos saca de lo que podríamos denominar el mundo subjetivo, ese run-run psicológico. Nos lleva al mundo, a eso de fuera, o trae el mundo hasta dentro. A fin de cuentas, nos entrelazamos. Pero la sensación, en un principio, siempre es algo extraño, viene de fuera y necesita ser convertida en signo, ser codificada, para nuestra tranquilidad. Ese olor indefinible, ese sonido extraño, ese matiz de la luz.. cada sensación necesita ser transformada en sentido del mundo. Y ahí es donde hemos perdido terreno.... Dice Suely Rolnik, a quien leo brevemente esta noche por internet, “e n la relación entre la subjetividad y el mundo interviene algo más que la dimensión psicológica que es, para nosotros, la más familiar. Defino lo psicológico como las facultades de memoria, inteligencia, percepción, sentimiento, etc.; es decir, como el operador pragmático que nos permite situarnos en el mapa de los significados vigentes...

Ríos: Agustin Penón a orillas de García Lorca

Uno sabe que el azar esconde designios no visibles, no hay coincidencias, pero este verano he cruzado con fascinación múltiples entrecruzamientos que casi mostraban el vislumbre de su nervadura. Uno de ellos ocurría en la callejas de Granada, con un entrañable amigo hablándome de manera apasionada de la investigación que Penón hizo durante los años 1956 y 1957 en Granada sobre García Lorca. Tuve entonces la intuición de que se estaba dirigiendo a alguna parte escondida de mi mismo. Ahora tres meses después, soy yo el que llevo, como él, el volumen de 800 páginas a donde quiera que vaya. Todo empieza antes de las ocho, en una cafetería de la plaza de los Fueros. Allí junto al café, leo unas cuantas páginas. Ayer, encogido, leía como Penón en apenas diecisiete líneas rememora el recorrido en hacinados camiones de quienes iban a ser fusilados: los llevaban desde el gobierno civil, subiendo la cuesta Gomérez y cruzando jardines de la Alhambra hasta las tapias del cementerio. Todavía entonc...

Bosque

Hay embeleso y brisa en la sombra de las hojas. Las mueve bajo la luz un sonido límpio de insectos. Ellas cruzan la respiración junto a las hormigas. Ellas deshacen el cuerpo y extienden los brazos, unas pocas palabras, el recuerdo lejano de un hogar, una ternura de piel, alas y la risa en el roce. Es así, es así, amor mío, cuando entras al aire.

Sesión doble: Kaurismäki y el cubano Fernando Pérez

Después de ver la película Al otro lado de la esperanza , tomamos un café, y cruzamos la calle para echar un vistazo a la cartelera del cine de enfrente. Cuando leímos la reseña de Los últimos días en la Habana lo tuvimos muy claro: era un tarde perfecta para una sesión doble, además día del espectador. Entramos otra vez al cine, algo dentro de nosotros había intuido la necesidad de equilibrar el magistral hieratismo de autor finlandés con un golpe de mar, y concretamente de mar y de voz caribe. Lo que surgió por azar e intuición, lo recomiendo ahora con pasión. Ver ambas películas, las últimas de Aki Kaurismäki y del cubano Fernando Pérez, con apenas el intervalo de un café. Para nosotros las dos películas terminaron dialogando al final de la noche de una manera sutil y exquisita. La última imagen de la primera, el protagonista mirando el mar finlandés, había abierto la sugerencia inconsciente de otro lado para la esperanza más allá del mar. Luego, mientras caía la nieve casi como...