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Lejos y cerca




El camino de la Fuente Alta conduce más allá del comienzo... Hoy, yendo por él, la blancura animal de la nieve tendida en el aire, derramaba todo el frescor de su lejanía dentro de mi. Recuerdo al niño saltando de piedra en piedra junto al camino. La mirada entonces no llegaba hasta la sierra nevada de enfrente. Pero sí recuerdo las manos de mi padre bajo la fuente.

Ellos nos dieron agua fría
en la vasija de sus manos
adultas
ásperas y fugaces,
torpes ya para la ternura….

Hay días como este, en los que la mirada confunde lo que está lejos con lo que está cerca. La distancia se tiende como un lugar irrenunciable, abierto, sin bordes... Y emerge la ternura, toda la ternura agazapada en la piel reseca... 
 
...bajo la aspera edad y cada circunstancia,
 
y nos alcanza con su paso lento la nieve por los caminos del agua.

Se echan de menos aquellas manos expertas en acequias y fuentes en nuestra tierra. Parece que la Fuente Alta en época romana surtía unas termas de grandes proporciones que se localizaban entre la Calle Ayllonas y Convento. Y luego, ya en época de la dinastía Nazarí, es cuando se realizan las mejoras en el sistema de abastecimiento de agua para Illora.

Hay días para sentir lo que está lejos un poco más cerca. 

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