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Mostrando las entradas etiquetadas como la mirada

Lo visible y lo invisible, Maurice Merleau-Ponty

...Yo, que veo, tengo también mi profundidad, ya que estoy adosado a lo visible que veo y que sé muy bien que me envuelve por detrás. El espesor del cuerpo, lejos de rivalizar con el del mundo, es, por el contrario, el único medio que tengo para ir hasta el corazón de las cosas, convirtiéndome en mundo y convirtiéndolas a ellas en carne. ...el vidente, al quedar cogido en lo que ve, a quien ve es a sí mismo: hay un narcisismo fundamental en toda visión. Por la misma razón, la visión que ejerce sobre las cosas, las cosas la ejercen sobre él. Como han dicho muchos pintores, me siento mirado por las cosas: mi actividad es identicamente pasividad, lo cual constituye el sentido secundario y más profundo del narcisismo: no ver fuera, como lo ven los demás, el contorno de un cuerpo que se habita, sino, ante todo, ser visto por él, existir en él, emigrar a él, ser seducido, captado, alienado por el fantasma, de forma que vidente y visible se hacen recíprocos y ya no se sabe quién ve y quién es...

Conquista de lo inutil, Werner Herzog

Junto a nuestra lancha, un cardumen de pececitos saltaba fuera del agua y volvía a sumergirse. Vi una caimán disecado, apoyado en la cola y cantando con una guitarra. Llevaba también gafas de sol. Un niño cargaba cinco caimanes pequeños en las manos y quería vendérmelos. Primero pensé que estaban muertos, porque colgaban muy quietos, relajados, y se dejaban agarrar por la cabeza, pero era más bien el agotamiento, porque el vendedor insistía en demostrar que aún les quedaba algo de vida poniéndoles la llama del encendedor debajo de la cola para que enroscaran el cuerpo como víboras. Una mujer joven amamantaba a un cerdo recién nacido que había quedado huérfano. Cuando los cerdos crecen, les atan alforjas de carga en el lomo y a andar. Las mujeres indígenas aman los dientes de oro. Contra la selva, los poderes del cielo son impotentes. Antes de eso, en el río Huallaga, el barco paró en un lugar desde donde en realidad no se veía ningún pueblo. No había nada salvo un desem...

Pierre Reverdy

Pierre Reverdy, Fuentes del viento, 1929, hay poco traducido. Libro de poemas para coger de vez en cuando. La vida se enreda en el lenguaje. La importancia de la mirada, detenida en un gesto, cualquier roce, sucesivas imágenes, rumores, ese color que gira a sombra... La mirada, atrapada por el mundo, se revuelve y bracea queriendo soltarse. El poema nace ahí, en esa tensión. El yo se incorpora al mundo y se aquieta. O bien justo al revés, el mundo se incorpora al yo y se agita un instante. Entre ambos lados, el espejo es poema. Camino sinuoso Hay un terrible gris de polvo en el tiempo Un viento del sur con poderosas alas Los ecos sordos del agua en la tarde que zozobra Y en la noche mojada que brotó del torbellino voces rugosas que se quejan Un sabor de ceniza en la lengua Un ruido de órgano por los senderos La nave del corazón que se tambalea Todos los desastres del oficio Cuando los fuegos del desierto se apagan uno a uno Cuando los ojos están empapados como briznas de hierba Cuand...