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Consuelo, de Nicolás Valencia

Mudos los árboles, rogué un límite a todo aquello que turbaba mis días, te exigí un equilibrio en las imágenes. El lugar del equilibrio lo ocupó una niebla tan llena de silencio y llagas difíciles de sanar que, insinuado el bosque, me adentré sin más. Temeroso de no encontrar la salida giré la espalda, viré la vista y fue como con un gajo de limón que brotó la lágrima perdida. Oscuro se oye el coro, estéril mi cordura, ya jamás negaré lo que es mío pues locos sois vosotros, nuevos muertos de oro.

Sala para fumadores, Nicolás Valencia

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Ahora

Detrás de las tapias manchadas de verdín negruzco hay un granado donde te detienes. Su ramaje retuerce el silencio y esconde en su interior pequeñas llamaradas, gritos inverosímiles. La piel tersa del fruto se abre con la misma generosidad que la sabiduría y dentro está el dulce, sabroso lugar sin futuro.

Amyntas, André Gide

El camino de sombra y de media luz serpentea entre las cercadas huertas. !Muros de arcilla!, he de alabaros, pues la profusión de huertas os desborda; muros, que traen sin cuidado a la rama del albaricoquero ; los sobrepasa; se lanza; flota sobre mi sendero. Muros de tierra, por encima de vosotros se balancean las inclinadas palmera, las palmas sombrean mi sendero. De huerta en huerta, sin temor de vosotros , ruinosos muros, las torcaces se visitan revoloteando por encima de mi sendero. Por una brecha se desliza un pámpano, se yergue y salta sobre el tronco de la palmera, lo envuelve, lo rodea, lo aprisiona, llega hasta un albaricoquero y allí se acomoda, allí se balancea, se repliega y se divide, allí extiende su abierto ramaje. Oh, ¿en qué mes ardiente, qué esbelto niño trepará al árbol y extenderá hacia mi mano un buen racimo para mi sed? ...Muros de arcilla, os contorneo sin cansarme, en la confianza de que cederéis algún día. Una acequia bordea el muro de arcilla, corre a lo lar...

Producto Interior Bruto

Mi hijo nació del gesto más hermoso, tan frágil como una lágrima rodando solitaria por la mejilla del único árbol, cuando en la llanura ardía la devastación. Cayó sobre el cuenco de mis manos y, estremecido, lo coloqué en la frescura aromática de la sombra. Lo estuve alimentando con zumo de las hojas y descascarillé cortezas con mis uñas para calentarlo durante las heladas. Así es como conseguí que empezara a crecer el ser más frágil, más hermoso, más delicado y diminuto de mi pensamiento. Acondicioné las lomas con hierba para sus pies desnudos. Sus pisadas retumbaban en mis oídos cada vez con más fuerza, como truenos rodando por los montes. Yo cerraba los ojos y estaba complacido, sintiendo cómo mi hijo ya casi ocupaba toda la extensión de mi cuerpo. Sentía su peso bendito sobre mi vientre, mi gargante, mis mejillas, mis párpados. Entonces le susurré en medio de la noche: - Es suficiente, hijo. Eres tan fuerte... Será que su tamaño le impide escucharme. O será, me temo, que esa volunt...

Voz

Oigo el hueco del árbol lastimado llamar bronco. Amanece sobre hojas escondidas. Yo voy queriendo acercarme al sonido, a su forma de voz, a su mudez seca, enredada y vegetal.

Súbito

El centro del mundo es un gorrión detenido en la baldosa. La última luz enciende de miel el aire y palpita leve el tiempo en un corazón de plumas. La mirada inmovil, quieta está midiendo la eternidad. Asoma el miedo, porque presiento un aleteo súbito. Cuando ocurre, cierro los ojos.

La multitud silenciosa, de Francisco Ruiz Carrasco

Recomiendo con especial interés esta novela: porque es una novela con todas las de la ley: tiene calidad y se deja leer con ganas. El autor es un narrador nato, un contador de historias que disfruta recreando situaciones y hace disfrutar. porque tiene mucho sentido. Una visión del mundo entre amarga y cínica sostiene una narración poco ortodoxa comercialmente hablando, pero por ello mismo necesaria en estos momentos de turbulencias y búsqueda de rumbos existenciales nuevos, de rupturas, de hastío de discursos manidos, uniformes y sometidos a la tiranía editorial de lo fácilmente vendible. porque la publica Patrañas, un conjunto de gente que se resiste a permanecer callada, perdida entre la multitud silenciosa , y piensa que las voces de cada uno son más importantes y tienen más que decir que las voces que nos obligan a escuchar y a leer los todopoderosos medios. En este enlace hay un comentario de uno de los dos fotógrafos que han colaborado en el diseño, y también se puede leer un fra...

La multitud silenciosa, Patrañas publica la primera novela de Francisco Ruiz Carrasco

Tras varias aventuras literarias, algunos premios en relato corto y curtido en la lectura de poemas en bares y tugurios, Francisco Ruiz presenta su primera novela. La multitud silenciosa (Patrañas Ediciones, 2009) Una historia de búsqueda de identidad en una sociedad vacía, la de las grandes ciudades de Occidente La multitud silenciosa es el título de la primera novela de Francisco Ruiz, 320 páginas que ponen el foco en un personaje que ya al comienzo anuncia una inquietud: la de buscarse. Pedro M regresa a casa “magullado de recuerdos” tras un accidente de automóvil. En primera persona, la mirada de Pedro M. muestra al lector los personajes de Arrabal, una ciudad gris donde “los pájaros se despiertan angustiados al alba”. Sus habitantes, los de la taberna, de la fábrica, del matadero, de la cola de Hacienda, del supermercado… están todos inmersos en el sinsentido de una sociedad basada en la competitividad. En esa mirada cruel hay rasgos de poesía, género sobre el que Francisco Ruiz y...