Mi hijo nació del gesto más hermoso, tan frágil como una lágrima rodando solitaria por la mejilla del único árbol, cuando en la llanura ardía la devastación. Cayó sobre el cuenco de mis manos y, estremecido, lo coloqué en la frescura aromática de la sombra. Lo estuve alimentando con zumo de las hojas y descascarillé cortezas con mis uñas para calentarlo durante las heladas. Así es como conseguí que empezara a crecer el ser más frágil, más hermoso, más delicado y diminuto de mi pensamiento. Acondicioné las lomas con hierba para sus pies desnudos. Sus pisadas retumbaban en mis oídos cada vez con más fuerza, como truenos rodando por los montes. Yo cerraba los ojos y estaba complacido, sintiendo cómo mi hijo ya casi ocupaba toda la extensión de mi cuerpo. Sentía su peso bendito sobre mi vientre, mi gargante, mis mejillas, mis párpados. Entonces le susurré en medio de la noche: - Es suficiente, hijo. Eres tan fuerte... Será que su tamaño le impide escucharme. O será, me temo, que esa voluntad de crecimiento que yo mimé con tanta dedicación y ternura se ha apoderado de su cuerpo con una voracidad imparable. El caso es que ya me asfixia su peso, su cuerpo me desborda, sus miembros cuelgan por todos lados deformes. ¡Hijo mío, tú, que eras tan hermoso, tan frágil, como una lágrima rodando solitaria por la mejilla del único árbol!
Aunque Reverdy es poco leído ahora, incluso en su tierra, es un poeta secreto que tiene lectores también secretos. Soy uno de ellos y con mis traducciones quisiera, sin disiparlo, extender ese secreto, compartirlo. La figura de Reverdy es inseparable del movimiento cubista…Entre los poetas de esa época, fue el que estuvo más cerca de es tendencia, sin excluir al mismo Apollinaire. Sus poemas son estrictas composiciones en las que cada frase es una línea que converge con las otras para construir la totalidad de un objeto, su cara visible tanto como la invisible. Cubismo: objetividad y esencialidad. Ahora bien, el cuadro cubista es una estructura visual de relaciones espaciales; el poema de Reverdy es una organización verbal de relaciones temporales. Cada poema está concebido como un objeto, pero ese objeto no tiene cuerpo: es un instante, un fragmento de tiempo. El elemento temporal acerca la poesía de Reverdy al arte de otros poetas y pintores que buscaron en lo cotidiano lo insólito...