Ir al contenido principal

Otra vez Mahmud Darwish

Cruzó, entre la noche y las encinas, la distancia abierta en las manos. Luego borró una a una todas las direcciones que proveen de seguridad los bordes. Lo estuve mirando caer en el silencio de algunos versos. Esta mañana eran otra vez, insistentemente, de Mahmud Darwish.

“Tememos por un sueño: no creas demasiado a nuestras mariposas.
Cree, si quieres, en nuestras ofrendas. Cree a la brújula de los caballos y nuestra necesidad del Norte.
Hemos elevado hacia ti los picos de nuestras almas. Danos, oh sueño, el grano de trigo. Dáselo, dánoslo.
Hemos elevado hacia ti las playas desde que hemos venido a la tierra de una idea o del adulterio de dos olas
sobre una roca en la arena.
Pero no hay nada, nada. Flotamos sobre un pie de aire... un aire que se ha quebrado en nosotros.
Sabemos que reniegas de nosotros, que construyes para nosotros cárceles que llaman paraísos de naranjos,
y soñamos, oh sueños anhelados, y robamos nuestros días de su revelación en el pasado de nuestros mitos.
Tememos por ti y te tememos. Nos hemos mostrado juntos. No confíes en la paciencia de nuestras mujeres.
Tejerán dos vestidos, luego venderán los huesos del amado para comprar a nuestros hijos un vaso de leche.
Tememos por el sueño Le tememos y nos tememos. Y soñamos, oh sueño nuestro. No creas demasiado en nuestras mariposas.”

Mahmud Darwish, Menos rosas

Entradas populares de este blog

Poemas de Pierre Reverdy, según Octavio Paz

Aunque Reverdy es poco leído ahora, incluso en su tierra, es un poeta secreto que tiene lectores también secretos. Soy uno de ellos y con mis traducciones quisiera, sin disiparlo, extender ese secreto, compartirlo. La figura de Reverdy es inseparable del movimiento cubista…Entre los poetas de esa época, fue el que estuvo más cerca de es tendencia, sin excluir al mismo Apollinaire. Sus poemas son estrictas composiciones en las que cada frase es una línea que converge con las otras para construir la totalidad de un objeto, su cara visible tanto como la invisible. Cubismo: objetividad y esencialidad. Ahora bien, el cuadro cubista es una estructura visual de relaciones espaciales; el poema de Reverdy es una organización verbal de relaciones temporales. Cada poema está concebido como un objeto, pero ese objeto no tiene cuerpo: es un instante, un fragmento de tiempo. El elemento temporal acerca la poesía de Reverdy al arte de otros poetas y pintores que buscaron en lo cotidiano lo insólito...

Entre el azul y el verde (entre la conciencia y la acción)

Imagen de la película El eco, de Tatiana Huezo Hay una anécdota real en la que avisan a Lama Yeshe que ha finalizado hace ya un largo rato el horario del discurso que estaba dando y no quedaba nadie escuchándolo, a lo que él replica: "¡Nadie que ustedes puedan ver!" Hay cosas que llevan impresa la huella de una entrega que se desentiende de una productividad visible. Si no entendí mal,  Derridá decía algo así como que el "don" en el fondo es imposible, pues en cuanto se es consciente del gesto, el "dar" ya está desvirtuado por cierta deuda o intercambio, aunque sea solo el ligero resto de satisfacción. ¿Será posible la dirección contraria? ¿Tocar la experiencia como algo previo al individuo?  Quizás en el concepto de hospitalidad, Derridá esté apuntando hacia esto. La intención de acogida da lugar a la casa, y no al revés, pues la hospitalidad que surge de la propiedad está pervertida.  "Esperar sin estar esperando, aguardar [...] al visitante inesper...

Los viejos creyentes (Vasili Peskov, Editorial Impedimenta)

  Los viejos creyentes (Vasili Peskov, Editorial Impedimenta) es un libro cuya lectura cuesta dejar cuando se empieza. En 1937 un matrimonio cristiano ortodoxo ruso siente peligrar sus rituales y viejas creencias. Hay sobre eso toda una historia de más 300 años, que se puede consultar en internet.  Ese matrimonio se aisló del resto del mundo con sus hijos, de por vida, en un paraje inhóspito de la taiga siberiana, a doscientos kilómetros del lugar más cercano habitado por seres humanos. Durante cerca de cincuenta años vivieron sin contacto alguno con el mundo. Querían preservar intactos sus rituales y la pureza de sus creencias. Dicho así, podríamos pensar en alguna especie de fanatismo, pero se descubre algo muy distinto cuando uno entra en su isla de supervivencia y precariedad, entreverada por la devoción.  Algo intacto dentro de sí mismos, no expresado, lo permea todo. Su don, lo que yo considero su don, no fue quizás la creencia, que es algo exterior, ot...