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EL NO SABER CARGADO DE COMPASIÓN, Chantal Maillard





“Pasar entre las formas como un animal entre la hierba, quedando tan solo la fragancia en su pelaje. Una fragancia es un ritmo, un color, una vibración en curso. Por lo que a mí respecta, aspiro a ser humilde aprendiz de ese animal. Llegar al poema como quien vuelve de caminar por el monte con la chaqueta mojada, y la pone al fuego y humea, y aspira ese humo. ¿Qué palabras serían ésas?"
(El no saber cargado de compasión. Entrevista de L. Giordani, A. Borra y V. Gómez, Fundación Inquietudes, 2010).



"Cuando entreví el charquito de agua, supe que aquella nostalgia no se refería a la infancia ni a ningún momento de ella en particular, sino que era la de un gozo profundo ajeno a la conciencia temporal. No sabría, hasta mucho después, que aquel estado de gozo era el de la propia vida, que venía dado con ella, y que si lo perdemos –cosa que suele ocurrir con aquello que llamamos “edad de la razón”- es por efecto de la reflexión….
…cuando el niño dice yo, se ha enajenado en su reflejo, en su doble, y aquel ser primero que no se sabía, ha quedado asombrado, reducido a una sombra. Y el gozo, junto con todo lo que ocupaba esa plenitud, es relegado al lugar del olvido o del misterio, lo que ya no se sabe y no puede saberse porque ahí aún no había palabra". (Bélgica)


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